Establecido en Lima, como estudiante
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, asume
la Presidencia de la Federación de Estudiantes,
donde inicia y consolida una intensa actividad política
por su vocación reformadora y social, además
de una eximia aptitud de maestro, que en la lucha revolucionaria
y la docencia se identifican con las Universidades Populares
González Prada. Las lecciones de la acción
y de la reacción le convencieron de la urgencia
de crear un partido político. Y así nació
el Aprismo.
El 7 de mayo de 1924 funda en México la Alianza
Popular Revolucionaria Americana, movimiento de carácter
continental.
Hijo de la Universidad Popular, volvió siempre
a sus orígenes, es decir mantuvo constantemente
en sus Casas del Pueblo, centros de cultura. Cuando
la ilegalidad y la persecución se abatieron sobre
el APRA, las conferencias, las clases, los debates,
se continuaron en las cárceles o catacumbas.
Haya de la Torre fue motor principal de estas actividades
culturales de su Partido. Desde los años fundacionales
de 1931, con el Seminario Túpac Amaru, o de 1933
con el Seminario Floro Portocorrero, Víctor Raúl
reinició sus exposiciones magistrales que cubrían
un ancho panorama intelectual. Desde los orígenes
hegelianos del marxismo hasta las técnicas eficaces
de la oratoria política. Era leal a una expresión
que él mismo acuñara: ¿Cómo
hacer conciencia? El medio no es otro que con ciencia.
En 1931, a la edad de 35 años y luego de 8 años
de destierro, el Partido Aprista Peruano lo postula
por primera vez a la Presidencia de la República.
Alguna vez en 1934, hablando a los textiles dijo: "Toda
mi vida he sido un luchador social. Por accidente, un
político". Su libro fundamental "El
Antimperialismo y el APRA" tiene su propia historia.
Escrito en México en 1928, y parcialmente conocido
o comentado, sólo alcanzó a editarse en
Chile en 1936. Como Haya de la Torre se encontraba entonces
a la cabeza de la resistencia aprista contra las dictaduras,
los originales tuvieron que viajar eludiendo la inquisición
totalitaria.
Su asilo en la Embajada de Colombia durante cerca de
5 años (1948-1954) genera una polémica
jurídica de carácter internacional. Su
caso es visto en la Corte Internacional de La Haya.
Recibe muestras de solidaridad de hombres de la talla
de Albert Einstein.
Luego de un largo período dictatorial (1968-1978)
es elegido como Presidente de la Asamblea Constituyente
de 1978, siendo este el único y el más
alto cargo oficial que desempeñó en el
Perú. Bajo su presidencia se elaboró la
Constitución de 1979, tarea cumplida después
de la cual falleció el 2 de agosto de 1979. Sus
restos reposan en el Cementerio Miraflores de su ciudad
natal, bajo una roca que lleva como epitafio "Aquí
yace la Luz".
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