| Casa del Pueblo, Agosto de 2003
1. El aprista defiende en todo momento y lugar la justicia
y la democracia.
2. El aprista rechaza dentro de sí todo individualismo
y apetito. Pone al país, al pueblo y al partido
antes que a su persona.
3. El aprista busca y estudia las propuestas del partido
y con ellas explica y convence, no espera directivas.
Toma iniciativas fuera del partido. Participa como líder,
por su preparación y conocimientos, en las organizaciones
sociales.
4. El aprista es humilde y autocrìtico. Valora
las ideas de los demás, expresa respeto por quienes
no son apristas y promueve la concertación.
5. El aprista identifica a los mejores miembros de
la comunidad, a los líderes universitarios y
sociales, a los profesionales de prestigio, los conduce
al partido, promueve su participación dentro
de èl y no siente rivalidad frente a ellos.
6. El aprista promueve que otros apristas actúen
por el aprismo, alienta su iniciativa. Pone su profesión
o actividad al servicio de los más humildes dentro
y fuera del partido. Crea brigadas de trabajo social
y entrega a la comunidad sus recursos y su tiempo.
7. El aprista se pregunta cada día y en cada
momento que ha hecho por difundir la voz del partido
y por atraer más ciudadanos hacia el aprismo,
organiza, escribe, se impone plazos, evalúa autocríticamente
sus resultados..
8. El aprista sabe que en su persona, en su capacidad
e inteligencia y en su honestidad, está la imagen
del aprismo.
Alan García Pérez |