| Casa del Pueblo, Julio de 2003
Queridos compañeros:
Con los datos del nuevo padrón de inscritos,
hemos hecho un trabajo de investigación directa
y telefónica sobre 1000 nuevos afiliados en 8
distritos de lima y en 3 capitales departamentales,
y la alarmante conclusión es la siguiente:
A la mayoría de apristas afiliados o reinscritos
a partir de octubre del 2001, no se les ha convocado
ni informado sobre las actividades del comité
sobre las propuestas políticas del partido. Casi
ninguno ha sido convocado a reuniones de estudio o de
trabajo en los locales del comité ni ha sido
llamado para organizarse en células de acción
concreta, de estudio o de propaganda.
De los 1000 afiliados consultados, sólo 108
participaron en alguna actividad del local de su distrito
porque habían sido inscritos anteriormente y
tenían alguna relación de amistad con
los dirigentes o activistas permanentes, pero los otros
892, no recibieron ninguna comunicación o convocatoria.
Esto significa que en los distritos y provincias estudiadas
la vida del partido sigue girando alrededor de 30 ò
40 personas vinculadas al comité y muchas veces
divididas por conflictos de grupo. Esta es una mala
noticia porque demuestra que no se hacen esfuerzos por
aprovechar el potencial humano inscrito o por ampliar
la base social del partido identificando y convocando
a los mejores estudiantes de cada colegio, de cada universidad,
a los dirigentes sociales, a los profesionales mas destacados
para informarlos y lograr su adhesión activa.
Y ello demuestra también que a pesar de la nueva
oportunidad que el país está dando al
APRA, el equipo básico dentro de cada comité
no está comprendièndolo y parece preferir
el menor número dentro del local, ignorando o
mirando con desconfianza a cualquier nuevo afiliado
como si fuera un delito no haber formado parte del círculo
de los que ya se conocen entre sí. Si este criterio
absurdo se hubiera aplicado desde el comienzo, el partido
jamás hubiera insurgido.
Así, las decenas de miles de jóvenes
a quienes dirigí mi mensaje en la campaña
presidencial y que votaron por nosotros y se inscribieron
en el partido, mirarán a otras tiendas políticas
al saberse ignorados por el comité. Sugiero que
cada comité encargue y responsabilice a una célula
de compañeros para que se dedique exclusivamente
a mantener contacto, informar e incorporar al nuevo
afiliado.
Invito a todos los compañeros a hacer una severa
reflexión sobre este tema. La obligación
del aprista, dirigente y activista en cada local es
difundir las ideas y posiciones del partido por escrito
y a viva voz, identificar a los mejores dirigentes de
la comunidad. No podemos resignarnos a ser un partido
al que solo llegue el que quiere. Debemos ser el partido
de los mejores y eso sólo se logra con un trabajo
planificado de identificación y convocatoria
de los más capaces.
Temo que el anuncio de las elecciones internas, o de
un congreso partidario refuercen malas actitudes y nos
devuelvan al conflicto que hemos vivido en el último
año por las elecciones municipales y regionales.
Compañeros: el país observa con atención
las acciones del APRA. El país no dará
sus votos a un partido que no sepa ir a su encuentro
con acciones sociales, de trabajo voluntario y de información
permanente.
Compañeros: devuelvan vitalidad al trabajo partidario,
dediquen más horas a la difusión de la
posición del partido fuera de los locales, hagan
jornadas de puertas abiertas con temas culturales y
sociales y si los ciudadanos no llegan, salgan hacia
los ciudadanos a participar en trabajos colectivos.
El tiempo es breve para hacer todos estos trabajos.
Los invoco a cumplirlos.
Muy afectuosa y apristamente.
Alan García Pérez |