| Casa del Pueblo, 17 de setiembre
de 2001.
Queridos compañeras y compañeros:
En las dos últimas semanas he participado en
varias y multitudinarias reuniones con los compañeros
en Lima, y he recogido el sentir de los dirigentes y
las juventudes del partido sobre la necesidad de modernizar
y relanzar nuestro movimiento para lograr que los millones
de peruanos que votaron por su candidato se acerquen
al aprismo. Con esos diálogos he ido precisando
los objetivos del proceso que creo necesario al partido.
1. Modernización Programática.-
Los principios esenciales del pensamiento de Haya de
la Torre mantienen hoy su vigencia. Ellos son fundamentalmente:
a) La justicia Social para superar las desigualdades
económicas y sociales y el peligro a cualquier
dominación externa; b) la libertad democrática
que afirme la realización del ser humano; c)
el rol del Estado como árbitro entre el capital
y el trabajo, y entre la realidad nacional y la economía
internacional; d) la integración latinoamericana
como instrumento para tratar con los grandes sistemas
económicos y políticos mundiales; y e)
la afirmación de un movimiento o partido conformado
por las clases sociales comprometidas con la defensa
de la nación y de la justicia social. Estos objetivos
ideológicos, nacidos en y para Latinoamérica,
se aplicaron en 1930 a la realidad nacional y dieron
lugar a un programa de acción.
Pero el sentido dialéctico y relativista del
pensamiento aprista impone hoy interpretar la nueva
realidad caracterizada por la globalización económica,
por la difusión de la tecnología de las
comunicaciones y de la información, y darle desde
el punto de vista de los grandes principios, una respuesta
adecuada con la oferta de un programa actualizado ante
el país. Para este fin, debemos invitar a los
intelectuales y estudiosos del partido a iniciar un
debate abierto, que escuche la opinión de otros
sectores sociales comprometidos con la justicia y que
culmine proponiendo al partido un proyecto de Programa
para los próximos años.
No olvidemos que tanto en el Antimperialismo y el APRA,
como en su última Introducción a las Obras
Completas de 1976, Haya de la Torre citando a Engels
dijo: "las condiciones en las cuales los hombres
producen y cambian, varían de uno a otro país,
y en cada país de una generación a la
siguiente. Por tanto la economía política
no puede ser la misma para todos".
Y en 1957, al inaugurar el Tercer Congreso del Partido,
definió una vez más al aprismo como una
"doctrina que debe refrescar siempre sus grandes
propósitos ideológicos pero enriqueciéndolos
de acuerdo con las realidades y circunstancias".
Cuarenta y cuatro años después creo que
es este trabajo de continuación del aprismo al
que debe abocarse nuestro partido en su reencuentro
con el país y con la opinión nacional.
2.- Modernización de la Estructura del
Partido.-
En la primera Carta sobre la Modernización,
expuse la necesidad de adecuar la estructura de la dirección
nacional y departamental del partido a las grandes funciones
sociales y acciones del poder. Junto a las clásicas
áreas de organización, propaganda, y ética,
deben integrarse las Secretarías Nacionales de
Educación, de Salud, del Trabajo, de la Agricultura,
de Industrias, etc., como medio de mantener una permanente
vinculación entre los planes de cada área
y los grupos sociales y laborales que existen en cada
una. Ello nos permitirá integrar a los más
calificados apristas en la dirección nacional
y a la vez articular al partido con las organizaciones
y grupos externos. Es una estructura política
y activa y hacia el poder.
Pero una segunda modernización organizativa será
dar mucha mayor fuerza al carácter funcional
del partido. La organización no debe limitarse
a la asociación territorial en los comités
y sectores. Debe actuar fuera del partido a través
de células y asociaciones. El Perú moderno
es migrante, ambulatorio, artesanal. No olvidamos que
una de las consecuencias de la instantaneidad de la
noticia y de la revolución de las tecnologías
de la comunicación, es que el ser humano está
mucho mas directamente relacionado con los hechos, con
las noticias y que por ello se resiste a vincularse
a organizaciones complejas o a aceptar ideologías
cerradas. La política deja de ser militante y
territorial para convertirse en una acción pragmática
y por objetivos. Por eso es que las encuestas tienen
tanta importancia como las elecciones en la determinación
de las conductas políticas, y por ello también
las asociaciones de usuarios para acciones concretas
tienen cada vez mayor vigencia.
Por consiguiente, la organización debe dar mucha
mayor presencia a las agrupaciones funcionales de profesionales,
de artesanos, de trabajadores y ambulantes, de intelectuales,
asociaciones de base, etc. La presencia sindical, ahora
reducida en el país sometido al desempleo, ha
sido sustituida en gran parte, por una múltiple
capacidad asociativa a la que debemos dar cabida en
su función activa más que en su localización
territorial. Una agrupación de intelectuales
apristas, una agrupación de jóvenes industriales,
una agrupación funcional de agricultores, y múltiples
células de acción hacia fuera, etc. serán
la forma de recibir a muchos peruanos deseosos de participar
en la vida funcional del partido sin abandonar sus actividades.
Y esto también dará al partido mayor cantidad
de cuadros, definiendo como cuadro a un afiliado con
real influencia en su propio medio social o institucional
y que se autoabastece de recursos y de iniciativas sin
estar limitado a una vida de asamblea estática.
Además, nuestro partido debe, sin ninguna emulación
ni temor, saludar y alentar la formación de movimientos
convergentes amigos, integrados por quienes sin afiliarse
al partido o compartir todos nuestros puntos de vista,
pueden concertar y trabajar en propósitos coincidentes.
Ello será además una muestra de la amplitud
y de la tolerancia que el pueblo reclama de nosotros.
En los meses siguientes a la elección he recibido
a cientos de jóvenes empresarios, estudiantes
e intelectuales que desearían apoyar un proyecto
de desarrollo y de justicia social.
3.- Democratización integral de nuestro
partido.-
Cientos de miles de peruanos que han dado su confianza
al partido a través de su candidato, pero para
que se acerquen o afilien deben ver en nuestra vida
interna una democracia limpia.
Sabrán así que sus opiniones y sus votos
son respetados y que participan de manera real. Sólo
de esa manera podremos invitarlos a incrementar el número
de nuestros afiliados como creo que debemos hacerlo
en los próximos meses, abriendo una grande y
pública reinscripción de nuestro partido.
Pero para ello, es parte fundamental de nuestro relanzamiento,
terminar para siempre con toda forma de manipulación
de padrones, con todo clientelismo al interior del partido
o en los comicios internos, pues lamentablemente esas
prácticas se han extendido alimentadas bien por
el desempleo o la pobreza, bien por el pseudo aprismo
de los corruptores que compran votos, ante el silencio
y la inacción de otros. Los mayores enemigos
del aprismo son los manipuladores de la voluntad democrática
del partido.
4.- Rejuvenecimiento de nuestro partido.-
La cultura económica impuesta por diez
años hizo que los jóvenes se alejaran
de la política, empujados a un engañoso
éxito individualista. Y se ha producido un paulatino
aumento de nuestra edad promedio en el partido, como
lo he comprobado estudiando los padrones. Nuestro promedio
de edad es muy alto en relación al mayoritario
sector juvenil menor de 30 años que tiene nuestro
país. Es imprescindible por eso, impulsar un
rejuvenecimiento del partido por la captación
y formación de nuevos cuadros y por su participación
en la dirigencia del partido.
En una proyección ideal, sería necesario
que nuestras células y agrupaciones reprodujeran
la estructura de edades del país. Esto tiene
que lograrse haciendo una campaña política
de nueva inscripción, pero también estableciendo
criterios como los que actualmente existen para la representación
femenina en la ley; es decir, que en los comités,
en las listas de regidores y otras expresiones del partido,
los jóvenes profesionales, trabajadores e industriales
tengan una proporción importante.
Pero una real presencia de la juventud requerirá
de procesos y períodos formativos con medios
similares a los que Haya de la Torre creó para
nosotros, los jóvenes de hace treinta años.
La Escuela de Dirigentes, el Parlamento Universitario,
que volveremos a crear; y junto a ellas, la Escuela
de Formación Municipal como condición
esencial para representar al partido, y el Instituto
Haya de la Torre en la Villa Mercedes en la que se construirán
las aulas y el salón de actos requeridos, temas
todos que son parte de la Dirección Nacional
de Formación de Cuadros que el aprismo requiere.
Estos son compañeros, algunos de los temas con
los que relanzar nuestro partido hacia la sociedad.
Yo estoy seguro que los apristas que desean ver a su
partido como movimiento gravitante y de futuro se comprometerán
a este trabajo que no puede ser sólo una propuesta
sino una labor sistemática de cada uno de los
compañeros. Este es el trabajo fundamental al
que debemos consagrarnos. Y alejar del partido todo
conflicto de expectativas municipales o de elecciones
internas. Mientras no se echen las bases de una movilización
del partido que responda a lo que el país espera
de nosotros, toda ambición de este tipo es subalterna.
Estoy seguro que los apristas de verdad así lo
comprenden y trabajarán por modernizar y relanzar
el partido de Haya de la Torre.
Con un saludo fraterno de su compañero.
Alan García Pérez
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