| En su programa, Alan García
propuso devolver al estado un carácter
promotor y activo, y comenzar la reactivación
por la agricultura con el banco agrario. Esta institución
que debe crearse, al dar crédito barato y oportuno
aumentaría la producción interna de alimentos
frenando el gasto en importaciones. Así se impulsaría
el desarrollo de las provincias agrícolas y el
ingreso de los agricultores, los que con mayor capacidad
de compra, se convertirían en un mercado nuevo
para la industria de las ciudades que está en
crisis.
La industria, paralizada y casi destruida por una política
de importaciones imprudente requiere también
el impulso del estado, reduciendo el interés
de los créditos, reduciendo la deuda tributaria
y aplicando mejor los instrumentos de regulación
de las importaciones, como son por ejemplo las cuotas,
que los países más ricos si utilizan para
defender su producción y su empleo. Así
cientos de miles de trabajadores hoy desempleados recuperarían
el trabajo que perdieron. Pero al mismo tiempo, el Aprismo
que lucha por la justicia social planteó reivindicar
los derechos laborales como la jornada de las
8 horas, el derecho de la negociación colectiva
y sobre todo, poner fin al abuso de los Services que
proliferaron con el fujimorismo. Porque reestablecer
la jornada de las 8 horas daría más empleo
al país pues donde hoy trabajan dos personas
12 horas, podrían trabajar 3 personas 8 horas.
El Aprismo propuso además la descentralización
regional y el fortalecimiento de los municipios
y crear en éstos, un programa municipal de trabajo
para los desempleados, que sería cualitativamente
superior al programa "a trabajar" recientemente
lanzado por el actual gobierno y que repite casi idénticamente
el PAIT (Programa Nacional de Apoyo al Ingreso Temporal)creado
en el gobierno aprista. Adicionalmente, el candidato
del Aprismo planteó la defensa del ingreso de
los hogares peruanos mediante una reducción negociada
de las tarifas de teléfonos y la luz, una concertación
con la banca para reducir los intereses que afectan
los créditos del consumo, un recálculo
de todas las deudas del Banco de Materiales y Enace.
La reducción del precio de las medicinas, un
aumento sustantivo de salarios y jubilación,
y muchos otros temas sociales que el candidato del pueblo
incorporó al debate electoral, hasta entonces
carente de agenda.
De haberse aplicado ese programa, el país hubiera
comenzado desde los primeros días de agosto un
vigoroso relanzamiento del empleo, de la producción
y tendría también una dirección
política firme y social, un objetivo claro.
Sin embargo, a pesar de los 5 millones de votos obtenidos
el partido no alcanzó la victoria para hacer
un gobierno de concertación con todos los peruanos.
Pero la razón de ser del Aprismo como
Haya de la Torre lo dijo, no es solamente ganar una
elección, sino promover desde el pueblo las iniciativas
y la acción para orientar el desarrollo del país.
Por eso, desde la noche de las elecciones, el partido
aprista ofreció su mano extendida al nuevo gobierno
para colaborar con el fortalecimiento de la democracia
y la creación de empleo, y aunque esta propuesta
no fue aceptada, el Aprismo mantiene su línea
de lealtad democrática.
Pero su voluntad de concertar no ha sido aún
correspondida por el actual gobernante, y por el contrario
parece haberse impuesto al interior del régimen
una actitud de soberbia y revanchismo. El Aprismo sabe
que se puede ayudar al país intentando una concertación
con el gobierno para la reactivación, el empleo
y la justicia social. Mas si ello no es posible, porque
se confunde generosidad con debilidad, el Aprismo sabe
que también se ayuda al pueblo, impulsando una
oposición social que demande al régimen
rectificarse, cumplir sus promesas y trabajar responsablemente. |